Una cámara sirve para ver; una alarma sirve para detectar y avisar. Confundirlas lleva a instalar la solución equivocada.
Detecta una intrusión, activa las sirenas y envía una notificación inmediata. Su valor está en la reacción rápida y la disuasión.
Permite ver en directo y revisar grabaciones. Es útil para comprobar y para documentar, pero por sí sola no disuade ni avisa igual.
En chalets, negocios y segundas residencias la combinación es especialmente útil: la alarma avisa y la cámara confirma qué está pasando.
Las cámaras deben orientarse a la propiedad, no a la vía pública ni a espacios de terceros, y señalizarse cuando corresponda.
Más información: Cámaras de seguridad.
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