Una vivienda cerrada durante meses es un objetivo más cómodo: nadie nota la entrada y puede pasar mucho tiempo hasta descubrirla. La prioridad es detectar y avisar rápido.
La alarma debe notificarte al móvil aunque estés a cientos de kilómetros, y permitir añadir a un familiar o vecino de confianza como usuario.
Ver una imagen del momento de la detección evita desplazamientos innecesarios y ayuda a decidir si hay que avisar a alguien.
Sirena exterior y señalización reducen el interés de quien busca una casa fácil. En urbanizaciones de temporada esto se nota.
Persianas sin dejar la casa evidentemente vacía, nada de valor a la vista y revisión de accesos secundarios como patios, trasteros o solárium.
Más información: Alarmas para segunda residencia.
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